Senegal.5/5. Viaje de regreso con la mochila llena
Senegal.5/5. Viaje de regreso con la mochila llena

Senegal.5/5. Viaje de regreso con la mochila llena

Senegal.5/5. Viaje de regreso con la mochila llena

A pesar de lo visto  y vivido, experimenté  momentos de gran belleza, instantes de desconexión racional de todo aquello que veía y percibía. Y no solo por el paisaje, realmente hermoso, sino también por la inmersión del paisanaje en su paisaje.

Y la oportunidad de poder ver, en persona, a los pescadores tradicionales con sus canoas decoradas con vivos colores.

Los mismos vivos colores que se veían en las reuniones de trabajo.

Si las amenazas y retos a los que se enfrenta Senegal habían quedado sobradamente claros, también había motivos para el esfuerzo. Quiero decir, había motivos para la esperanza y, en consecuencia, justificación e impulso para seguir luchando por atenuar los efectos del cambio climático y mejorar las condiciones de vida de la población más expuesta.

En las sesiones de trabajo puedes percibir cierto dinamismo social. No olvidemos el contexto cultural y religioso en el que nos encontramos, lo que da más valor a la coexistencia de costumbres y patrones culturales con absoluta naturalidad, desde quienes lucían vestidos tradicionales hasta aquellos que lucían tejanos y camisetas, y desde los que detienen su rutina para realizar uno de los cinco rezos diarios, hasta los que viven la religión con más laxitud.

Al final, si tuviese que resumir las principales sensaciones y aprendizajes que estos escasos pero intensos días dejaron, lo haría así:

  • Nuestra sociedad del bienestar atenúa el impacto del cambio climático: parece que no exista, y eso dificulta nuestra implicación.
  • En Senegal, su implicación y compromiso colectivo son su fortaleza.
  • Las dificultades económicas y geopolíticas incrementarán nuestra vulnerabilidad, pero no dispondremos de esa capacidad colectiva de respuesta.
  • Las esperanzas de los ciudadanos senegaleses chocan con la realidad impuesta. Pero si fracasan, las consecuencias nos alcanzarán igual que lo hacen las ondas en un estanque, no importa cuán lejos estemos.
  • La cooperación es un camino de doble sentido que merece la pena recorrer y necesitamos recorrer.

Así pues, me quedo con la idea de que la cooperación es un camino de doble sentido que merece la pena recorrer y necesitamos recorrer.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3921